JORGE WAGENSBERG: “El museo Hermitage de Barcelona fusionará ciencia y arte”

 

Jorge Wagensberg es el director de la nueva sede que el museo Hermitage abrirá en Barcelona en 2019. Pensador incansable, Jorge Wagensberg es una persona imprescindible a la hora de hablar de ciencia, de arte y de divulgación científica.

Jorge Wagensberg (Barcelona, 1948) es doctor en Física y profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la Facultad de Física de la Universidad de Barcelona. Experto en museología, es uno de los divulgadores científicos más destacados de España como editor, conferenciante y escritor. Entre 1991 y 2005 creó y dirigió el museo de la ciencia de la Fundación “La Caixa” en Barcelona, hoy en día denominado CosmoCaixa , un referente de los museos de la ciencia en todo el mundo. Actualmente, Jorge Wagensberg es el director y responsable del proyecto museográfico de la futura sede del museo Hermitage en Barcelona, el primer museo en fusionar ciencia y arte, que abrirá sus puertas en 2019.
Por todo ello, Jorge Wagensberg es un pensador imprescindible a la hora de hablar de ciencia, de arte y de divulgación científica.

 

Jorge_Wagensberg
Jorge Wagensberg (©Ivan Giménez )

Mucha gente piensa que la ciencia es la forma de conocimiento más difícil de todas. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?
Bueno, la intención de la ciencia es justamente la contraria. La ciencia es la manera más sencilla de comprender las cosas. El método científico, que es el método de trabajo que utiliza la ciencia, se basa en tres principios: el principio de objetividad, el principio de inteligibilidad y el principio dialéctico. Estos tres principios comparten el hecho de querer comprender la realidad de la manera más sencilla posible. Con el principio de objetividad la ciencia aspira a observar la realidad de manera que haya la mínima alteración tanto de aquello que se observa como del observador. El beneficio de esto es que el conocimiento es universal y puede ser comprendido por cualquiera. Aquí encontramos un primer ejercicio de simplicidad. En el principio de inteligibilidad, la hipótesis de trabajo es que la realidad se puede comprender. Por comprender se entiende buscar todo lo que tiene en común cosas diferentes. Aquí hay un segundo ejercicio de simplicidad. Y por último está el principio dialéctico que quiere decir que la ciencia es coherente, que no tiene contradicciones. Si hay una contradicción, entonces, o cambias la manera de mirar la realidad o cambias la manera de comprender, pero tú no puedes quedarte con una contradicción entre eso que ves, o experimentas, y aquello que piensas. Esto también es un ejercicio de simplicidad.

Ciencia y arte ¿es lo mismo pero no es igual?
Ciencia y arte son dos formas de conocimiento que tienen cosas en común y cosas en las que difieren. Mientras que la ciencia busca generar conocimiento objetivo, que pueda ser comprendido por cualquiera, el arte no. Un artista no quiere separarse de su obra. Incluso hay artistas como, por ejemplo, el pintor Durero o el cineasta Alfred Hitchcock, que se metían dentro de sus obras. Por otro lado, el arte no tiene porque ser universal, una obra puede gustar a unos y a otros no. El arte tampoco está obligado a ser inteligible. Hay artistas que lo que hacen, justamente, es jugar con diferentes interpretaciones de una misma cosa. En ciencia, las contradicciones son importantes pero son importantes para deshacerlas. Esto, en arte, no tiene porque ser así. Hay artistas que buscan y juegan con la contradicción. Estas son las principales cosas en que difieren ciencia y arte pero también tienen muchas cosas en común como, por ejemplo, las dos son formas de conocimiento que buscan comprender la realidad aunque con metodologías diferentes. O el hecho de que ambas disciplinas se caracterizan por tener muchos lenguajes diferentes. Lo que pasa es que en ciencia el lenguaje es importante pero no prioritario. Por ejemplo, se puede hacer física nueva con matemáticas antiguas y nadie se va a enfadar por eso. En ciencia, el contenido tira del lenguaje mientras que en arte, el lenguaje es lo que tiene más relevancia. El lenguaje, en arte, es el que tira del contenido. Por ejemplo, ¿qué diferencia hay entre formas de expresión artística como pintura, escultura, cine o danza? El lenguaje. Y ¿entre la pintura impresionista y expresionista? También el lenguaje.

¿Cuál es la clave, según usted, para comunicar bien ciencia?
A mí me gusta mucho explicar historias. Ya sea cuando imparto clases de Física a los alumnos de la facultad, cuando hago una conferencia en un instituto de chavales, cuando escribo un artículo para un periódico o un libro, o cuando hago una exposición en un museo. Claro, el lenguaje que uso es diferente en función de la audiencia, el tema y las circunstancias pero siempre me gusta mucho explicar una historia como recurso divulgativo.

Utilizar el gran poder de comunicación que tienen el lenguaje artístico de la literatura como puerta de entrada para después desarrollar un discurso científico más complejo, ¿no?
Sí. Porque todo proceso cognitivo tiene 3 partes: el estímulo, la conversación y la comprensión. El estímulo consiste en seducir al que está escuchando para que preste atención. La conversación determina como se desarrolla la relación entre el que explica y el que escucha. Y la última etapa es la comprensión por parte del oyente de aquello que se explica. Los estímulos que uses deben ser diferentes si tu interlocutor es un niño de 8 años que si es un premio Nobel de Física.

Entonces ¿el factor clave para la divulgación científica es la seducción?
Encontrar buenos estímulos porque hay estímulos que son, incluso, fraudulentos o falsos. Por ejemplo, cuando hay un museo que hace una exposición sobre dinosaurios y muestra un dragón que saca humo por la nariz, esto es una trampa. Estimula, pero es una trampa. El buen estímulo es el que te conduce a querer comprender. El estímulo por el estímulo es pornografía. Es sólo disfrutar, coger sólo la parte que hay de placer.

Está previsto que en el 2019 el museo Hermitage de Barcelona, del cual usted es el director y responsable del proyecto museográfico, abra sus puertas al público. El Hermitage Barcelona será un concepto totalmente nuevo de museo en el sentido de que se aplicará una museografía científica a un museo de arte. Es decir, se integrarán ciencia y arte. Esto hará que en un mismo museo encontremos objetos, fenómenos y metáforas.
La combinación de objetos, fenómenos y metáforas es una metodología que ya utilicé cuando sólo hablaba de ciencia en el museo CosmoCaixa de Barcelona. Esta combinación permite hacer visible aquello que es invisible. Por ejemplo, si haces una exposición sobre moléculas, las moléculas no se ven. Pero sí que puedes combinar metáforas, fenómenos y objetos para que el público pueda visualizarlas de alguna manera. Los museos de arte no acostumbran a utilizar este recurso. Lo que suelen hacer es poner la obra desnuda con una etiqueta que, como mucho, contiene el nombre del autor y la fecha. Y la pregunta es ¿porqué no puede explicarse el arte como se explica la ciencia? Para ello hay que involucrar al museógrafo como una pieza más del proceso. No tan sólo entenderlo como un conservado de piezas, o un limpiador de piezas, sino también como un elemento activo que aporta conocimiento. Es en este sentido que pienso que el museo Hermitage de Barcelona será el primero en donde habrá una fusión de ciencia y arte.

¿Nos puede dar algún ejemplo concreto de lo que el visitante podrá encontrar cuando vaya al Hermitage Barcelona?
Por ejemplo, la pérdida de biodiversidad: cómo las diferentes especies de organismos vivos sufren la expansión de la especie humana y cómo van desapareciendo. Este es un problema científico. Existen estudios científicos que demuestran está pérdida de biodiversidad causada por el ser humano. Por otro lado, paseando por los museos de arte he visto que hay una crónica de cómo la humanidad ha atacado a la biodiversidad ya desde la prehistoria. Por ejemplo, el caso de los leones. Hay bajorrelieves asirios donde ya se puede ver cómo un príncipe asirio mata a un león. ¿Por qué lo mata? Los leones no se comen. No era para subsistir. Era para confirmar su valentía. Cargándose a un león, el príncipe estaba haciendo una crónica de su fuerza, de su potencia, de su autoridad, de su nobleza delante de los otros príncipes y de sus súbditos. Por otro lado, me impresionó mucho cuando vi una pintura de Eugene Delacroix titulada “La caza del león en Marruecos” (1854) que está en el museo Hermitage de San Petersburgo donde se veía que en el s.XIX la población de Marruecos cazaba, por diversión, a los leones del Atlas. El león del Atlas es una subespecie de león que ya se ha extinguido. Era un león que era unas 3 veces más grande que el león de la sabana actual y que tenía una preciosa melena negra. Un animal fantástico que, a diferencia del león de la sabana, no iba en manadas, sino que era un animal solitario. Este es un ejemplo de cómo a través de las piezas de arte producidas a lo largo de dos milenios se puede hacer una crónica de cómo ha sido esta historia sobre la biodiversidad. El estudio científico sobre la biodiversidad puede enriquecerse muchísimo con esta crónica que se ha hecho a través de la pura condición humana. Y al revés, el arte queda también enriquecido por la explicación científica. Este es tan sólo un ejemplo, pero el museo Hermitage de Barcelona estará repleto de estas cosas.

Y aquí vamos a parar un poco al tema de que, en el conocimiento todo está relacionado con todo. Entonces, ¿es acertado este sistema educativo actual en donde desde una edad muy temprana, a los 16 años, los alumnos y alumnas tiene que decidir si hacen un bachillerato de ciencias, de humanidades y ciencias sociales o artes?
Bueno, hacer escoger a un niño entre ciencias y letras en plena adolescencia es una barbaridad. Lo que pasa es que para llegar a la interdisciplinariedad primero tiene que haber disciplinas. Es decir, no hay nada malo en que haya disciplinas. Lo que pasa es que estas disciplinas tienen que estar siempre en relación las unas con las otras. Que es lo que no pasa. Se estudian como dominios del conocimiento estancos y aislados.

Los sistemas educativos de todo el mundo se basan en una estructura jerárquica de materias donde se prioriza y valora las materias científicas por encima de las materias artísticas. Usted ¿qué piensa de esta jerarquía?
Bueno, es que sobre el sistema educativo hay muchísimas cosas que cambiar. Una de las cosas fundamentales que debe enseñarse desde el principio es el espíritu crítico. Esto es mucho más importante incluso que decidir qué asignaturas deben estudiar los chavales. En general, venimos de una tradición en donde el espíritu crítico no existe. En donde, normalmente, la conversación va del profesor al alumno pero no en dirección contraria. Enseñar el espíritu crítico es la idea de la conversación, de salir de la escuela al mundo para recibir los buenos estímulos y después volver a la escuela para enseñar a cada chico y chica cómo encontrar sus propios caminos que le lleven a la comprensión. Lo que hacemos ahora, en cambio, es empaquetar comprensiones. Por otro lado, tenemos la suerte de que, normalmente, la profesión de profesor es muy vocacional. Lo sé por las conferencias que me piden en las escuelas y los institutos. Se nota, en la manera en que te escuchan los maestros y maestras, que realmente están preocupados por cómo enseñar de la mejor manera. Esto no pasa en otras profesiones.

Picasso decía que todos los niños y niñas nacen artistas. Que lo difícil es seguir siendo artistas cuando nos hacemos adultos. ¿Qué podemos hacer para conservar y cultivar esta gran creatividad con la que nacemos?
La mejor manera de educar es la manera aristotélica, que es el método peripatético consistente en pasear con los alumnos y conversar con ellos. Esto entra en conflicto con la masificación de la educación. Tú no puedes hacer una escuela en la que haya 10 alumnos por aula. Con el sistema educativo actual, que los alumnos desarrollen capacidades como la creatividad depende mucho de la inteligencia, del humanismo y de la vocación del profesor.
Por otro lado, la creatividad es algo difícil de enseñar. Lo que hay que hacer es dar las condiciones para que pueda surgir. Sociedades, países creativos hay muy pocos. El resto van a remolque. España no es un país creativo. En España, cuando una empresa contrata a una persona, en general, no busca su capacidad creativa. Lo que busca es que sea eficaz en una función determinada. Normalmente, se escoge a una persona por las garantías que da a su jefe. Por la seguridad que da al equipo. No se invierten recursos en riesgo, en cosas que no sabemos si saldrán o no. Sin embargo, la economía depende mucho de la creatividad. Cuando un país no entiende esto es que todavía no ha dado un salto importante hacia la modernidad. España no ha dado un salto a la modernidad porque todavía no se ha creído la importancia de la creatividad. Y las universidades españolas no son creativas. Cada año, en las revistas científicas de mayor prestigio del mundo, sale una lista de las universidades según su producción científica. Si no estoy equivocado, este año no hay ni una sola universidad española entre las 200 primeras universidades. Cuando España está entre los primeros países desde el punto de vista económico. Gracias, principalmente, a “chollos” como el turismo, claro.

Un estudio publicado este año en la revista científica Science mostró que las niñas empiezan a creer que la genialidad es cosa de hombres a la edad de 6 años. ¿Qué estamos haciendo mal?
En esta cuestión, las familias tienen bastante responsabilidad. Yo me di cuenta cuando era director del museo CosmoCaixa. Como director de museo, lo que hago es observar a los visitantes para ver qué hacen, si entienden, o no, las exposiciones, qué trayectoria siguen, cuánto tiempo están con cada cosa, etc. Esta información es mejor que cualquier encuesta. Un día descubrí a una familia que iban con un niño y 2 niñas. Lo que me sorprendió es que los padres, cuando explicaban las cosas, únicamente se dirigían al niño. Las niñas iban revoloteando por alrededor, pero ni siquiera se paraban. Claro, esto es durísimo. Es decir, la ciencia es sólo para los chicos. Bueno, curiosamente, dije esto en un congreso internacional al que asistí para ver si en los otros mu-seos también sucedía lo mismo. Mis colegas de otros museos del mundo hicieron sus estudios y resulto que sí, que lo mismo pasaba en países como Suecia o U.S.A. Independientemente del nivel del país, hay esta tendencia. Los niños y niñas de todo el mundo, desde pequeños, ya viven en casa que un chico y una chica son diferentes.

¿A qué piensa que se puede deber esto?
Yo creo que todo esto viene de las creencias y las religiones de las que provienen nuestra cultura. Las tres grandes religiones monoteístas siempre han separado los hombres de las mujeres. Y en todas ellas, las mujeres siempre han tenido la única misión de parir y cuidar de los hijos en casa. Sin embargo, esta separación es relativamente nueva porque si cogemos al Homo sapiens desde el principio veremos que hay muchas culturas antiguas en donde esto no pasaba.

Cuando Einstein formuló su teoría de la relatividad se dijo que algo tan bonito no podía ser mentira. ¿La verdad es bella?
Bueno, es un poco más profundo que esto. Con la teoría de la relatividad, Einstein se avanzó 100 años. Fue publicada en 1915 y es en la actualidad cuando empezamos a encontrar para qué sirve en áreas como la cosmología o con aparatos como los GPS, etc. ¿Cómo es posible que Einstein, sin que hubiera ninguna necesidad, se avanzara tanto? Bueno, él no era un gran matemático, necesitaba ayuda en matemáticas. Tampoco era un gran experimentador, no estaba en el laboratorio haciendo experimentos, pero lo que sí tenía era un criterio de que el Universo podía ser complicado, podía ser difícil, podía ser extraño, pero no podía ser feo. Había una coherencia estética en él. Einstein se basó en el criterio estético de que una teoría no puede depender de quien la mira. Y de aquí salió una de las ideas más sublimes de la ciencia que es el principio de equivalencia; que es de donde sale la teoría general de la relatividad. Pero ha habido muy pocos casos en la historia de la ciencia en que esto haya sucedido. El criterio estético ha desencadenado los frutos más importantes en ciencia, pero no es una norma general.

Por favor, acabe las siguientes frases:
  1. Equivocarse esla mejor manera de aprender.
  2. El éxito esuna gratificación que va muy bien para la autoestima, pero con la cual no aprendes. 
  3. Lo importante en la vida esseguir vivo!

Si el Jorge Wagensber del presente pudiera conversar con el Jorge Wagensberg de cuando tenía 18 años ¿qué le diría?
¡No te estás divirtiendo lo suficiente!

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