Deborah García Bello: “A una persona que quiera divulgar ciencia le diría que hable exclusivamente de aquello que le gusta”

Deborah García Bello es divulgadora científica y está acabando el doctorado en Química en la Universidad de A Coruña. Su tesis doctoral estudia “La divulgación científica a través de la relación entre la ciencia y el arte contemporáneo”.  Así pues, Deborah García Bello es una interlocutora de excepción con la que reflexionar sobre aquella zona de intersección donde la ciencia y el arte se encuentran. Sin más dilación, ¡pasen y disfruten!

Como divulgadora científica, Deborah es autora del libro “Todo es cuestión de química” (Ed. Paidós, 2016), del blog “Dimetilsulfuro” (Premio Bitácoras 2014 al mejor blog de Ciencia nacional) y del canal de Youtube “Deborahciencia”. 
En 2016, fue galardonada con el Premio Tesla de Divulgación Científica.

Además, Deborah también imparte y organiza charlas, es colaboradora oficial de Naukas, la mayor plataforma de divulgación científica de España, de Efervesciencia, el programa de divulgación científica de Radio Galega (FECYT-USC), del Cuaderno de Cultura Científica, un blog de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País vasco (UPV/EHU) y de la editorial Next Door Publisher.
Durante 8 años ha compaginado la divulgación científica con el trabajo de profesora de ciencias en Secundaria, Bachillerato y Ciclos formativos.  
En el campo del arte, Deborah ha publicado en diversas antologías poéticas y es la autora del poemario “Megalomanía” (Ed. Vitruvio, 2003).

Deborah García Bello
Deborah García Bello (foto cortesía de Deborah García Bello)

¿Por qué te decidiste a estudiar Química?
La química me alucinaba y en parte pienso que es por el profesor que tuve, que era genial. Él utilizaba la química como un método de descripción más. Igual que la poseía nos puede servir para describir la realidad, él hablaba siempre de la química como un modo más de describir la realidad y eso me parecía muy poético.
La química me gusta porque tiene esa parte que mides, de uso de fórmulas, como en cualquier ciencia, pero también tienes esa otra parte muy importante que es sólo descriptiva, imaginativa y bella que, cuando estaba en el instituto, me parecía que otras disciplinas científicas como la Física, que también me gustaba, no tenían tanto.

¿Cuál piensas que es la principal diferencia entre la ciencia y el arte?
Para mí, la principal diferencia entre la ciencia y el arte es que en ciencia nos cargamos al sujeto; es decir, lo importante es el objeto de estudio, el sujeto no nos interesa y tratamos de anularlo. Lo que buscamos es hacer observaciones sin observador. Siempre que no se puede hacer una observación sin que el sujeto intervenga se plantea como un problema o algo que hay que subsanar. En arte ocurre lo contrario, es decir, el objeto de estudio es interesante pero sin el sujeto, ya sea como creador o como espectador, no tiene sentido.

¿Qué te aporta el arte que no te aporte la ciencia?
A diferencia de la ciencia, el proceso creativo artístico es totalmente individualista. Eso me interesa mucho. La ciencia, en general, funciona de una forma más colectiva. Cuando un científico empieza a investigar algo, lo primero que tiene que hacer es bucear en la bibliografía para saber qué se ha hecho antes en ese campo y sobre esa base colectiva seguir construyendo. En arte, sí que hay cosas que ya han ocurrido y que, lógicamente, no las vas a volver a reproducir, pero el trabajo es una cosa totalmente individual. En arte es muy frecuente que los artistas partan de cero y creen su propio lenguaje. Por ejemplo, un escultor que quiere empezar a manejar ciertos materiales, muchas veces, aunque acuda a la bibliografía de cómo se trabaja ese material, acaba comprobándolo él mismo, lo utiliza como código personal y prueba “este material mezcla con este otro de esta manera, me da tal resultado, me da esta grieta…”.

¿Cuándo te diste cuenta que lo que querías era divulgar ciencia?
Lo de divulgar ciencia fue una cosa que surgió poco a poco. Desde muy joven tuve claro que quería ser profesora. El tema de la divulgación surgió porque empecé a buscar nuevos métodos para explicar mejor las materias a mis alumnos. Descubrí la divulgación científica y empecé a utilizar los recursos de divulgadores científicos en clase. A raíz de eso, en una asignatura que impartía que se llamaba “Ciencias para el mundo contemporáneo” se me ocurrió crear un blog para que los chavales escribieran en él; porque me di cuenta de que para explicar algo de forma muy simple tienes que conocerlo muy bien. Y empecé a utilizar esa estrategia con mis alumnos. Les pedía que ellos hicieran artículos de divulgación de algo que les interesase. A aquel alumno que mejor articulo escribía, le publicaba su trabajo en el blog. Como cada vez iba teniendo más repercusión a nivel de redes sociales, cada vez había más alumnos motivados por hacer el mejor trabajo. Así pues, mi blog, lo que ahora es “Dimetilsulfuro”, empezó como un proyecto para clase. Con el tiempo, cada vez me fui animando más a subir artículos míos, porque veía que a la gente les gustaba. Poco a poco, me fueron llamando de diferentes medios para que les escribiera artículos o les diera charlas y fui adentrándome en el mundo de la divulgación hasta llegar al punto que, hoy en día, puedo vivir de ello.

Tú organizaste las jornadas “TopARTE” de ciencia y arte en el museo Guggenheim de Bilbao. ¿Cómo surgieron estas jornadas?
El Guggenheim, a raíz de su vigésimo aniversario, ha creado una actividad que se llama “TopARTE” cuya finalidad es abrir las puertas a otros agentes y entidades culturales fuera del arte contemporáneo. Juan Ignacio Pérez, coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco, con los que trabajo mucho, me dijo que quería que pensara una propuesta para presentar dentro de este programa. Enviamos la propuesta al Guggenheim y les gustó mucho. Al ser yo especialista en ciencia y en arte contemporáneo, planteamos esa relación desde una perspectiva totalmente diferente a la habitual. Las jornadas tuvieron lugar los pasados meses de abril y mayo. Han tenido mucho éxito y esperamos que tengan continuidad.

En tu opinión, ¿qué cualidades piensas que debe tener un buen divulgador?
Yo creo que lo más importante es conocer a tu público. Averiguar qué saben de media, para poder adaptar tu mensaje. No presuponer nunca nada. Por el manejo del lenguaje que tienen, el bagaje y la experiencia de vida, no es lo mismo hablarles a unos chavales de segundo de la ESO, que a unos universitarios o que a gente de más edad.
Por otro lado, también es clave el hecho escoger un lenguaje acorde con el formato que utilices, el tema que vayas a tratar y el enfoque que le quieras dar al tema. Por ejemplo, yo no utilizo el mismo lenguaje en una charla, que escribiendo un artículo. O, dentro de un mismo formato, adapto el lenguaje dependiendo del tema; soy mucho más precisa con el vocabulario y mucho más exquisita cuando hablo de arte y ciencia que cuando hablo de un tema más cotidiano en donde intento que la lectura sea un poco más ágil. También adapto mi mensaje cuando hago vídeos en YouTube; voy muy al grano y me expreso de forma más distendida para que el mensaje se entienda de una forma mucho más rápida. Si lo puedo contar en cuatro minutos y que te resulte gracioso verme, mejor. Investigar los códigos de los diferentes formatos de comunicación me parece muy estimulante.

Porque tú tocas casi todos los formatos de comunicación: libros, radio, blog, canal de Youtube, redes sociales, conferencias. ¿Hay alguno de todos estos formatos en el que te sientas especialmente cómoda? O en todos te adaptas y sientes que puedes expresarte bien?
En todos ellos me siento cómoda. Con lo que más disfruto es dando charlas. Escribir también me gusta. Es una cosa más sosegada y me gusta que sea así porque cuando escribes reflexionas de otra manera, más despacio. Me surgen incluso ideas sólo por el hecho de estar investigando un tema y tratando de escribir sobre él. Esa pausa me gusta. Con Youtube, aunque ya tengo una cantidad de suscriptores y reproducciones nada desdeñable, llevo menos tiempo, así que todavía me siento en fase experimental.

Hablando del tema de Youtube, tu eres de las pocas mujeres que hay youtubers. Y todavía hay menos mujeres youtubers divulgando ciencia. ¿A qué piensas tu que se debe el hecho de que haya tan pocas mujeres youtubers?
A ver, ahí ya nos vamos a un tema complicado. Por norma general, los hombres son más atrevidos que las mujeres. Por un montón de factores, desde factores evolutivos a factores sociológicos… Se ve incluso a la hora de hacer charlas científicas. En general, los hombres se atreven más a hablar de cualquier cosa y las mujeres tenemos más complicaciones ya sean reales, como por ejemplo nuestra vida personal, o impostadas, como por ejemplo, que sufrimos más a menudo el síndrome del impostor que los hombres. Y eso nos coarta. Todos estos factores son aplicables a Youtube porque Youtube es un medio donde la exposición de la persona es máxima. En mi caso, yo siempre fui muy atrevida para estas cosas. Cuando participo en algún coloquio sobre el tema de la mujer, siempre digo que tuve la suerte de verme como si fuera un hombre de 50 años. La gente se ríe cuando lo digo, pero es cierto y creo que describe muy bien la situación que vivimos. La verdad es que sí voy así por la vida. Y no sé exactamente por qué. Es decir, no recibí una educación especialmente feminista, al menos no conscientemente. Pero siempre he pensado que yo lo puedo hacer todo igual que cualquier otra persona, sea hombre o mujer. Si me apetece hacer algo, me lanzo y punto.

¿Piensas que una posible razón podría ser que en las mujeres hay más presión sobre su aspecto físico que en el caso de los hombres?
Sí, creo que sí. En ese sentido yo juego con la ventaja de que tengo mucha seguridad. Es decir, ni soy la más bonita ni nada. Tengo la nariz grande y no quepo en una talla 36 y me da igual. Pienso que la seguridad es lo que te hace resultar atractiva. En Youtube recibes todo tipo de comentarios. Yo he recibido comentarios del estilo “pero si eres fea” o cosas así, pero me hacen gracia y obviamente no me afectan.

Sí, la clave es tener seguridad. Una seguridad auténtica.
Sí, porque lo mismo te puede pasar pero a la inversa. Por ejemplo, a mí me gusta cuidarme físicamente, me gusta la moda, etc. Y de hecho, hasta me parece algo positivo, en el sentido de mostrar el empoderamiento de lo femenino. Uso vestidos, tacones, me maquillo. Voy con un estilo muy lady porque me divierte y me gusta. Mi imagen comprende todo el cliché de lo estereotípicamente femenino (aunque estas etiquetas masculino/femenino me parecen innecesarias). En ciencia creo que somos pocas mujeres con ese perfil. En general el aspecto y la vestimenta suele ser más neutra. Cada una vamos con nuestro estilo y nuestras razones, si las tenemos. Cuando vistes de una forma más neutra, es como si tu aspecto no diese demasiada información, y entonces se obvia. Si, por el contrario, vistes de una forma más llamativa, como a veces es mi caso, se interpreta que ahí hay una intención y entonces eso se juzga, y no siempre se hace en positivo.

A una persona que quiera divulgar ciencia, ¿qué consejos le darías? ¿Qué has aprendido de tu experiencia?
Que hable exclusivamente de aquello que le gusta. Porque, a veces, se comete el error de hablar de aquellos temas que están de moda o que tienen más tirón, etc. Olvídate! Si te apasiona algo, cuenta lo que te apasiona porque esa es la única forma que tienes de diferenciarte. Porque la pasión se nota. Blogs y divulgadores que cuentan lo mismo una y otra vez hay a patadas.

¿Dónde se ve Deborah dentro de diez años?
No tengo ni idea. Nunca me han preocupado este tipo de cosas. Yo soy de la filosofía de ir viviendo las cosas que vayan surgiendo e irme adaptando. Yo saco lo positivo de todo y creo que soy feliz casi con cualquier cosa. La única meta que tuve en mi vida fue ser profesora de química. Ahora la vida me está llevando por caminos que ni me imaginaba que transitaría. Y me parece incluso fascinante ir descubriendo poco a poco nuevas facetas mías, cosas que no sabía que me podían gustar y que me gustan y las disfruto.

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