Pep Vidal: “ El arte, a diferencia de la ciencia, me permite transmitir de manera más directa mis intereses personales”

Pep Vidal es licenciado en matemáticas y doctor en física. Al finalizar su tesis doctoral, decidió dejar la carrera científica para dedicarse al arte contemporáneo. En esta entrevista reflexionamos sobre las similitudes y las diferencias que hay entre el proceso creativo científico y el proceso creativo artístico.

Pep Vidal (Barcelona, 1980) es licenciado en Matemáticas (2008) por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). En 2014, se doctoró en Física por la UAB y por el sincrotrón ALBA. Su investigación de tesis trató sobre algoritmos matemáticos para mejorar la precisión de los instrumentos utilizados en el sincrotrón ALBA. De sus estudios doctorales sacó dos conclusiones importantes: la primera, que hay algunos sistemas extremadamente sensibles y complejos. La segunda, que no está interesado en la investigación que no incluya su propia experiencia vital en el proceso. Esta última conclusión es la razón principal por la cual decidió dejar la investigación científica y dedicarse al mundo del arte contemporáneo. En 2011, realizó el curso avanzado de Arte Contemporáneo en A * Desk, dirigido por David Armengol. Desde entonces, en su carrera como artista visual encontramos residencias en centros de producción, creación e investigación artística como Hangar, galardones como el premio Miquel Casablancas 2014 o exposiciones en museos y centros culturales de renombre como la Fundació Tàpies o el CaixaForum , entre muchos otros.
En el campo de la divulgación científica, Pep fue c
o-fundador de granja.cat, un proyecto para la difusión de la cultura matemática, especialmente entre los niños y niñas, con talleres, charlas y otras actividades.

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Pep Vidal (foto por Ester S. Cacho)

¿Por qué te licenciaste en matemáticas?
No hay un porque muy claro. Simplemente, las matemáticas me gustaban y quise profundizar en el tema.

¿Y el doctorado en físicas?
Cuando estaba acabando la carrera, publicaron un anuncio en la universidad donde buscaban un estudiante de física o matemáticas para hacer el doctorado. Era un doctorado coordinado por el grupo de óptica del departamento de física de la UAB y el sincrotrón ALBA y consistía en el desarrollo de una serie de operaciones matemáticas,  algoritmos, para mejorar la precisión de unos instrumentos que se utilizan en el sincrotrón. Un sincrotrón es un tipo de acelerador de partículas que se utiliza para estudiar la composición de los materiales a escala muy pequeña, a escala nanométrica. Me gustaba mucho la idea de trabajar a escala tan pequeña, con tanto nivel de precisión. A esas dimensiones, el más mínimo cambio causa un impacto, afecta. De hecho, el origen de mi trabajo como artista viene de ahí.

Y el tema del arte, ¿cómo surge? ¿Tenías algún tipo de vínculo con el arte?
No, no tenía ningún tipo de vínculo con el arte. Siempre me había interesado como espectador pero nada más. Todo empezó a raíz de un curso de fotografía que hice en el centro cívico del Pati Llimona de Barcelona. Allí descubrí a artistas como Sophie Calle o Cindy Sherman; artistas cuyo sistema de trabajo se organiza en forma de proyectos. Eso hizo que me diera cuenta de que la ciencia y el arte tiene muchas cosas en común.

¿Cómo por ejemplo?
Tanto en ciencia como en arte la línea de trabajo y el proceso de investigación son procedimientos análogos. Cada campo da un resultado diferente pero el proceso es muy similar. 
Por otro lado, la figura del artista y la figura del científico también tienen muchas cosas en común. Por ejemplo, ambos tienen que estar produciendo contenidos constantemente; el artista obras de arte y el científico artículos científicos. En ambos casos, dicha producción tiene que estar validada por sus respectivas comunidades.  También está el tema de la multidisciplinariedad; en el campo de la ciencia es cada vez más común que científicos de diferentes campos trabajen en colaboración: físicos con biólogos, ingenieros con químicos, etc. Lo mismo pasa en el campo del arte.

¿Y en qué momento dices: “yo lo que quiero es hacer arte y no ciencia”?
No hay un momento concreto. Fue poco a poco, como un proceso de decantación. Quizás el curso avanzado de Arte Contemporáneo que hice en A * Desk marcó un poco el punto de inflexión donde empece a pensar más en arte que en ciencia.

Sin embargo, tu obra artística tienen un alto contenido científico.
Sí, para mi cada vez es más difícil saber si lo que estoy haciendo es arte o es ciencia. En todos mis proyectos como artista hay una componente científica muy importante. Al principio me esforzaba en determinar si mi trabajo estaba más cerca de la ciencia o del arte. Ahora ya no me interesa determinarlo. Me he dado cuenta de que lo importante no es saber si mis obras se exhibirán en el Museo de la Ciencia o en una galería de arte. Lo relevante es saber por qué quiero hacer eso, cuáles son las motivaciones que me mueven. A menudo sucede que una obra nace de una cuestión científica que evoluciona hacia un lado más artístico, por ejemplo. Así pues, no hay una separación muy clara entre una cosa y la otra.

Uno no de los temas recurrentes en que se basa tu arte son los cambios infinitesimales. Es decir, cambios muy, muy pequeños , del orden del nanómetro, que se producen en nuestro entorno y que no percibimos hasta que acaban produciendo un cambio mayor.
Sí, los cambios infinitesimales nacen del cálculo infinitesimal; es decir, de las matemáticas. 
Y el concepto de sistema, entendido como un espacio donde se producen interacciones entre diferentes partes, con el que también trabajo, es una cuestión muy física. Podemos decir, pues, que trabajo en un contexto artístico pero la fuente de donde sale mi obra es científica.

Eso hace que tu obra encaje muy bien tanto en un ambiente científico como en un ambiente artístico.
Una de las cosas de la que estoy más orgulloso es del hecho de que muchas de mis obras nacen de la colaboración entre una institución artística y una institución científica. Eso hace que gran parte de mi trabajo tengan sentido tanto en un contexto científico como artístico. Por ejemplo, en algunas ocasiones, un mismo trabajo se ha exhibido en el jardín botánico y en el sincrotrón ALBA o en el Centro Nacional de Microelectrónica. En este sentido, una pieza clave de mi obra es mi tesis doctoral con la que en 2014 gané el Concurso de Artes Visuales Premio Miquel Casablancas. La tesis que presenté a concurso era exactamente la misma que presenté al tribunal de tesis el día de mi defensa. No había ningún cambio de formato. Posteriormente, esta tesis, este trabajo científico, estuvo en exhibición en el CaixaForum como obra artística. Ésto ejemplifica muy bien la idea de que lo importante no es el procedimiento escogido sino lo que tu quieres explicar, tu intencionalidad.

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Obra “From nothing to void” de Pep Vidal compuesta por una serie de cápsulas en diferentes estados hasta llegar al vacío casi absoluto (foto de Roberto Ruíz).


Tu dices que una de las conclusiones que sacaste de tu tesis doctoral es que no estás interesado en aquella investigación que no incluya tu propia experiencia vital en el proceso. ¿Qué te aporta el arte contemporáneo que no te ofrezca la ciencia?
El proceso creativo artístico me permite tratar de una manera más directa y personal los temas que me interesan. Puedo estar más involucrado en el resultado final. Eso es más difícil de conseguir en ciencia. Por ejemplo, mi tesis doctoral trata sobre algoritmos; en esta temática, yo puedo estar involucrado a nivel de esfuerzo y de resultados pero poco más. A nivel de mis intereses personales, de yo como persona, hay poco margen de maniobra. En ese sentido, la tesis varia poco.
Si lees mi producción científica, te dirá poco sobre mí como persona. En cambio, el proceso creativo artístico me permite una transmisión más directa de lo que siento y pienso en un momento determinado. En arte, la traslación de tu experiencia, o de tu  pensamiento, a tu obra es más directa que en ciencia.

¿De dónde surge la inspiración para tus obras?
Cada proyecto surge de fuentes muy diferentes. En general, lo que suele suceder es que tengo muchas ideas o pensamientos. Cuando alguno de estos se empieza a repetir, al final, me planteo concretarlo con alguna obra o exposición.

 

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Previa de la obra “Una historia de amistad” de Pep Vidal (foto de Pep Vidal).


Tu obra artística tiene una componente de divulgación científica. ¿Esta divulgación es intencionada o totalmente colateral?

Es totalmente colateral. Cuando hago una obra, mi objetivo final es plantear cuestiones que a mi me interesan y que el espectador, cuando salga de la exposición, sea una persona ligeramente diferente a la que ha entrado. Una de las muchas cosas que me interesan es la ciencia y, de forma colateral, la divulgo en mis obras pero con la misma intensidad o interés como puedo divulgar otras cuestiones importantes para mi como, por ejemplo, mis experiencias personales, quién soy yo, en qué punto vital me encuentro, etc.

¿Pep Vidal hubiera sido artista de no haber sido científico?
Pues no sabría decirlo… Está claro que mi experiencia como científico es una faceta importante de las que se nutre mi arte. Pero no sólo de ciencia se alimenta mi producción artística sino también de mi experiencia como persona, de mi relación con mis padres, de mi infancia, de mis amigos… Todo eso, en mayor o menor grado, también está en mi obra. Pienso que de no haber sido científico, probablemente, también hubiera sido artista lo único que trabajaría des de otro ángulo, con otro bagaje. O no hubiera sido artista, quién sabe…

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